Espectro Visible Azul.

Creación escénica y performance.
1 hora. Mágico Noviembre 2017. CDMX

Espectro visible  color             Azul
Experiencia inmersiva       poética performática
/emocional/sensorial
sobrevolar el color
con sus latidos de frecuencia
pulsar la mística
habitar el espectro
acariciar el ___

“Mírame.

Préstame atención.

Es a ti a quien conviene, y ya no hay tiempo para imposturas.

Deja de disimular ese insomnio, deja de levantar puertas imposibles. No conocerá fortalezas una voz que brota de tus mismas raíces, ecos de tu ser rebotando en una cáscara.

Escucha:

Caminas descalza por un sendero de blanca cal que sabes interminable, hacia la luz que te envuelve hace ya días, los de tu vida. Piensas si no eres tú misma ese vaho blanquecino, pesadamente etéreo, que respiras hasta ahogarte. Como una pasión de otro tiempo que imaginaste inapagable, y viste consumirse, tu vida no es sino esa sucesión de fotografías que se precipitan en una delirante huida hacia ninguna parte o, lo que es lo mismo, hacia los profundos abismos de la noche. Tus manos arden de tan frías con la noche, hasta confundirse con ella, carcelero refugio al que no planeas buscar subterfugios, si acaso dejarte diluir hasta adoptar su misma forma, acoplarte a tu recipiente, hasta quedar ciega y muda, mantendrás el sentido del tacto para descargar sobre el cielo terroso un llanto de lluvia cada vez que la caricia de otro cuerpo te atraviese, recordándote tu cuerpo de otro ensueño. Pasarán varios siglos de siglos, en que habrás alimentado a un puñado de plantas y algunos otros organismos innominados. Y, más tarde, llegado el momento, te desprenderás a través de las fisuras melancólicas de esa noche cerrada, como un pájaro herido de muerte entonando su última canción ante un auditorio llorosamente compasivo.

No hay función.

Déjame que te recuerde, antes de que lo oscuro termine de caer desatando la mentira, quién eres tú. Si te niegas a escuchar, infinidad de mazmorras y cadenas se abrirán paso en un desfile marcial que prefiero no evocar, ahora que todavía estamos a tiempo. Lo que con tanta afectada emoción llamabas “poesía” espera, incontenible, para concretarse en tus calcáreos huesos, en los ojos alucinados de tus ojos. No eres la única sobre la que pesa un destino maravillado de sí mismo, aunque te aseguro que, acaecido el eclipse, no podrás pensar en lunas de otros mundos.

Puedes ser luna y ser tú misma siendo la nada, o puedes soñarte en una fiesta inacabable mientras las cadenas te llenan de morados ese cuerpo que se empecina en proclamarse igual a esos otros cuerpos cuya corteza no dista tanto de la tuya. Triste vanagloria la de esos vestidos que tú misma te zurces en las carnes, la de ese espejo opaco que arrastras contigo cual tu sombra.

No existen ángeles caídos. Solo algunos sueños rotos en verdades como charcos.

Solo este montón de arena que se desliza por entre los dedos como una nada completa.

Así está bien. Es mejor que no te demores pensando esas valijas que acabarías perdiendo en el camino que te conducirá a tu nueva casa.

No llores todavía. Te restan siglos de ser lluvia “

Foto: Shawna M. Tasky. Registro Foto: Ludmila Díaz. Registro Vídeo: Carles Asensio.
Texto poético :Zahira Viejo. Con la colaboración de Zahira Viejo, Paola José, Mari Carmen Marenco. Audiovisualea. Clara Macías Carcedo. Proyección arte digital: Gozalo Macías Carcedo. Escenografía: Adriana Núñez. Voces: Yolanda Benalba y Mariana Ferreira.